DI IPAKARI. PURÚS, QUE EL BOSQUE SIGA VIVO.

Hay un bosque en la Amazonía peruana que tiene una insólita peculiaridad: Permanecer en excelente estado de conservación. Records mundiales de biodiversidad se han batido aquí. Records nacionales de diversidad cultural amazónica, también. Es Purús, en la frontera de Perú y Brasil.

Ubicado entre Madre de Dios y Ucayali, el llamado "Complejo Purús" demuestra que no todo es desaliento, depredación o extracción cuando hablamos de Amazonía en Perú. Y no es que la historia de colonización, caucho o tala haya pasado de largo por estos lares. No. Ocurrió, está inscrito en la memoria local a modo de mito, en historias que hablan de una traición que rompió la armonía entre hombre y naturaleza. Desconfianza pura, dicen los indígenas, que silenció al bosque para siempre. Hoy, se está trabajando por restablecer ese lazo. Tres organizaciones complementarias entre sí, tienen bajo su responsabilidad conseguirlo.

El Parque Nacional Alto Purús es la zona a donde llegan las especies a procrearse, parir sus crías o poner sus huevos. Zona fuente, como la llaman los biólogos. Sus más de 2.5 millones de hectáreas hacen de ésta, el área natural protegida más grande del Perú. Territorio al que está prohibido ingresar.

Cuando es tiempo, las especies migran río abajo hacia la Reserva Comunal Purús, la otra área natural protegida del lugar. Las Comunidades Nativas tendrán asegurada su dieta, en tanto utilicen de forma sostenible los recursos de este bosque. Para lograrlo, la Reserva Comunal fortalece estas poblaciones en nuevas técnicas de aprovechamiento y manejo de especies.

El indígena aquí es orgulloso. Posee un bosque abundante en recursos, del que depende su alimento, hogar y farmacia. "Apenas hago 4 horas de montear, dice Emilio Montes, del pueblo Juni Kuin, para cazar un ronsoco y hacer el Mitayo", el acto de compartir con todos la caza, evitando el desperdicio o la angurria. Emilio es rico, en comparación con otros hermanos indígenas, "aquí no es como en Brasil, cuando bajamos a ver la familia siempre nos piden que les llevemos carne. Allá no hay. Allá te puedes demorar 4 días y no encontrar nada". Una realidad de bosque depredado que no nos es ajena. Edilia Rodríguez, de la Comunidad Nativa Pankirentsi, es una mujer Ashaninka que llegó a Purús con su familia huyendo de la violencia terrorista, "en estos bosques ves animales que antes solo estaban en libros", comenta. Emilio y Edilia solo son testigos de los extremos de una misma historia de Amazonía peruana.

Pero, ¿Por qué Purús sí pudo conservarse? Quisiéramos decir, que fue un acto sesudo, pensado y premeditado de generaciones precedentes de peruanos que fueron visionarios. No. La verdad es que es sólo consecuencia de la más pura de las casualidades. Y la casualidad aquí, tiene forma de río.

"El río Purús, comenta Miguel Chujandama, biólogo especialista del Parque Nacional Alto Purús, no nace de ningún deshielo andino, se origina en un proceso algo complicado llamado evapotranspiración, que en resumidas cuentas significa que de tanto y tan juntas que están todas las formas de vida en este bosque, transpiran. El viento, en la atmósfera, enfría esta transpiración hasta convertirlo en lluvia que regresará al río". Un círculo virtuoso de vida. El río, no conecta estos bosques con territorio peruano, por eso el ingreso a esta provincia es sólo vía aérea. Purús es como una isla que nace en el bosque y discurre hacia Brasil, es el culpable de un aislamiento natural que evitó la devastación de los bosques a manos de un comercio intensivo de sus recursos.

11 pueblos indígenas dependen directamente de los recursos del bosque en Purús. Fotografía: Susana Parra/APECO

El costo del flete y lo difícil de su geografía desalentaron siempre un comercio y tráfico de especies a gran escala. Esta condición de geografía inaccesible también permitió que la espesura del bosque se convirtiera en refugio para los Mashco Piro, los No Contactados del Purús, que huyeron hasta aquí ante el riesgo de muerte o esclavitud que les significaba la época del caucho. Por ley de adaptación sus organismos desarrollaron un sistema inmunológico propio para subsistir en el bosque, pero no para resistir nuestro contacto. Una simple gripe es mortal para ellos. En Purús, conservación y respeto a la vida de estos grupos humanos, son dos caras de una misma moneda.

Por su parte y bien plantados en el siglo XXI, ECOPURÚS se presenta como la organización indígena que cierra el ciclo de conservación y desarrollo sostenible del Purús. Cogestiona la Reserva Comunal Purús y es también el emprendimiento indígena que sale al mercado bajo una marca de productos ambientalmente amigables y culturalmente originarios. Tienen página web, Facebook y esperan de nosotros que reconozcamos su esfuerzo por emprender econegocios que traigan beneficios para sus poblaciones. Un reto por continuar con la excelente gestión del bosque que estas culturas nos han heredado en una Amazonía Viva e Indígena. Un compromiso nacional, por lograr "que el bosque siga vivo", Di Ipakari, como se dice en mastanahua.

 

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