AMANECER ENTRE LA CORDILLERA BLANCA Y NEGRA

Amanecer entre la Cordillera Blanca y Negra. Agarramos el carro y decidimos disfrutar de la carretera Lima / Pativilca / Conococha / Huaraz atravesando paisajes maravillosos. Total de la ruta 400 Km. y un promedio de 8 horas. Emprendimos un viaje para olvidarnos del tiempo. Mi destino el Callejón de Huaylas. Un largo corredor natural formado por la Cordillera Negra y la Cordillera Blanca donde encontramos el verde de su valle, la tranquilidad de sus pueblitos, la belleza de su gente y la grandeza de la naturaleza.

Para disfrutar del lugar les recomiendo quedarse en el pueblo de Matacoto o más hacia arriba en Santo Toribio. (Carretera Huaraz – Caraz Km 52 desvío a Matacoto.)

Despertamos para disfrutar del amanecer en la plaza-mirador de Santo Toribio frente al imponente Huascarán. Uno descubre sus picos blancos a medida que el sol aparece y el valle se ilumina dando inicio al día. Respiramos verdadero aire puro. Les recomiendo abrigarse porque los amaneceres son frescos y el rocío escarcha se puede ver entre los pastizales.

"En la plaza todas las mañanas nos saluda aquel señor que con una sonrisa pícara y con sus arrugas de sabiduría nos da la bienvenida a su pequeño pueblo y nos invita a encontrar la paz que él trasmite en su mirada

En el día pueden disfrutar de los escenarios naturales de la zona como las lagunas de Llanganuco en el parque Huascarán que reflejan el azul turquesa del cielo andino. Para llegar pasarán por los poblados de Huashao y Humacchuco de la quebrada de Llanganuco hasta llegar al estrecho valle glaciar con enormes paredones de rocas, pequeñas cascadas y bosques, entre los Nevados Huascarán y Huandoy que convierten el paisaje en una majestuosidad ante nuestros ojos.

La gente hace al lugar que visitamos, y así en cada ruta que emprendíamos frenábamos a saludar a la gente que nos recibía.

"A 15 minutos de Yungay pueden visitar Caraz, disfrutar sus restaurantes campestres en las afueras, recorrer las callecitas del pueblo y comerse un helado en su plaza principal

Pueden visitar el Campo Santo Yungay, ciudad que luego del terremoto y el alud ocurrido el 31 de mayo de 1970, quedó sepultada. En la actualidad recobra vida gracias a que se convirtió en un jardín de rosas y lugar de conmemoración a las personas que desaparecieron. Para conocer más sobre la historia busquen en la puerta a Almaquio Ortega, guía y sobreviviente que puede contarles en primera persona lo que pasó.

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